El hecho que me trajo a este relato fue comenzar a ver las luces que destellaban mis ojos en un horrendo hospital al sur de Miami, al parecer había sido victima de una persecución de agentes federales que se habían confundido de presa, ellos buscaban a un potente narcotraficante que lo único que tenia que ver conmigo era su nacionalidad. Así fue que me persiguieron en grandes caravanas y así fue que yo por tener algo de diversión continué la marcha exagerando la velocidad. Me duele el pecho, el abdomen, un hombro y las extremidades. Mi madre ha preguntado por mí, y los agentes federales se han puesto furiosos al descubrir que la persona a la que seguían no era la que pensaban.
Esta historia es como cualquier otra historia que pueda suceder en el mundo, es una historia que seguramente le ha sucedido a la gran mayoría de gente que nace y que va creciendo. Y que un día se pone a pensar en lo que ha dejado atrás. Y se dan cuenta que ya no se es la misma persona, que el rostro se entorpece, el caminado se pone lento. La mirada es mas seria, a esos miles de hombres que se han criado en barrios de ciudades occidentales. Gentes que como yo han sufrido la odisea de volverse adulto y verse enfrentado a todo lo que esa palabra que al final al cabo hace parte de un proceso, determina
Hoy se cumplen diez años de haber desaparecido del Barrio y aun así, en mis sueños recuerdo aquellos momentos de algarabía que se ocasionaban allí, nuestras fiestas se veían inundadas por el vicio y por nuestras cabezas no pasaba otra cosa que temor. Las balas nos rozaban el cuello, las sirenas nos estorbaban, las mamas nos mareaban, los papas nos eludían, los políticos nos engañaban, los narcotraficantes nos tiraban bombas para evadir la extradición, les estoy contando la historia de Pablito Escobar. . Axial pues, voy pidiéndole disculpas l pueblo colombiano, ya que por supuesto lo tendré que nombrar en este relato. Hace frió y esta vez no llueve, aunque también es Lunes, es Lunes sin responsabilidades y sin nada mas que hacer, que dedicarme a la vida que me ha tocado. Acabo de terminar un libro y por inercia agarro otro, me dirijo a la filmoteca a ver otra película mas, me siento en una de esas sillas a escuchar catalán... Se acaba y vuelvo a la calle con la sensación de hacer una yo, de meterme en un rodaje y explicarle a un ser humano como quiero que haga la representación, quizás le gritare con cariño, y yo mismo haré y diré los gestos para que todo salga perfecto. Estoy de nuevo en la calle y el frió aumenta, tengo una habitación pequeña y derecho a compartir todo el apartamento, allí viven los de Buenos Aires, Sao Paulo y Paris. Hay una muchacha muy guapa, se queda mirándome cuando llego borracho y me pregunta si he leído un libro estepario Lobo Estepario y le digo que no me interesan esa clase de títulos, entonces se encarga de hacerlo aparecer en ese desorden que amo y soporto como nadie podría hacerlo. He decidido comenzar a leerlo y al final el maldito libro me absorbe. Entonces me quedo en casa mas de lo acostumbrado, no he podido dormir gracias a la maldita costumbre del Argentino de irse de fiesta y me jala y yo voy y me veo siempre envuelto en esa muchedumbre que no para de saltar y de comerse pastillitas con nombres que no me queda otro remedio que recibirlas todas y seguir llenando el tarrito para cuando me quede sin plata. Yo hace rato que no me drogo, y no lo hago por temor a una crisis, a que comience a temblar de nervios y se me pasen dos días de puro susto. Lo que si hago en esas fiestas es pedirle al argentino tiquetes de bebidas gratis y me asoma en la barra con cara de tener con que pagar y un poco de cara para que lo llenen harto y me voy con escocés y agua a mirar la gente, a veces aparece alguien que quiera hablar conmigo y si estoy de animo o sobrepaso esa prueba de timidez logro contarle sucesos que lo sacan inmediatamente del contexto. Una vez conocí a una mujer que lo primero que pregunto era que por que estaba tan contento y se me ocurrió decirle que acababa de salir de la cárcel después de dos años que no sabia todavía si había cambiado pero que por el momento no había vuelto a tener ganas de robar. Ella se fue sin decirme nada y me la volví a encontrar después de unas horas en mi casa, estaba con todas sus amigas, bailaban con el argentino, yo esa noche había decidido marcharme del bar. y caminar por Barcelona, me había quedado en la Rambla del Raval hablando con un viejo árabe que me dejo la idea de que así quería ser yo cuando tuviera 60 años. Que si todo iba bien podría estar en algún lugar del norte africano irradiando aquella tranquilidad. En todo caso en el apartamento todos estaban drogados y yo me le presente a la mujer que al principio no me reconoció o por lo menos eso fue lo que yo pensé por que se había puesto a hacerme un masaje que al comienzo acepte pero que después con la fuerza de un pedo que no escucharon pero que me había hecho reír me levante y me dirigí a mi habitación para estar mas tranquilo. Coloque las tres pastillas de éxtasis en el tarrito y escuche una voz que me decía que que era eso y yo le dije que le daba una si me traía un trago con hielo. Cerré la puerta y deje lista la pastilla por si la desconocida quería venir. Coloque música de estar tranquilo y después sintonice en Internet una emisora colombiana para que me contara lo que estaba sucediendo allá. Me volví a sentir culpable, y la sensación de no estar donde debería estar volvía a estar presente.
La puerta se abrió, Ella entro con un vaso, yo alce la mirada y con los ojos le mostré la pastilla esa que se quería comer, se la comió y se quedo sentada sin decirme nada, yo bebí de un sorbo y le rogué el favor de ir allá y robarse la botella entera, cuando escucho eso me reconoció de inmediato. Eres tu el que salio de la cárcel?
De que me habla mujer y la invite a marcharse.
Había amanecido sentado mirando por la ventana, viendo en la calle
Había dormido perfectamente y en el teléfono tenia llamadas sin contestar, llamadas que habían dejado mensaje y que por comenzar el día normalmente escuche. El primero se trataba se Santi, lo había dejado a las dos de la mañana
Hasta que un dia, un lunes que caía un aguacero tormentoso en Bogota, cayó Fabián por la bala enemiga de un policía pasado de copas que decidió acabar con nosotros. Esta historia sucedió en Bogota Colombia, esta historia es una gran mentira, esta historia la pienso al compás de una eterna fiesta que parece no acabarse en la ciudad de Barcelona, aquí la gente, o mejor dicho los muchachos siguen drogándose, entonces lo único que he hecho es cambiar de lugar, pero los acontecimientos son los mismos, las noticias las mismas. En fin
Barcelombia
Llego al aeropuerto con el ánimo de embarcarme en cualquier avión, que se dirija a cualquiera aeropuerto y que a lo mejor me dejen entrar sin preguntar por visados. Me han ofrecido un vuelo a Méjico y he contestado que sin ningún problema viajaría a Méjico pero después me han dicho que si contaba con el visado y les he mentido con la esperanza de que no me jodieran mucho pero al final no pude viajar y le comunique a la que vendía los tiquetes que mi animo era abandonar Paris, le explique valla a donde sea y que se re
La mañana se me ha pasado lentamente, tengo los ojos más cerrados que de costumbre y los oídos hastiados de escuchar pendejadas de un locutor que narra los sucesos en catalán. Habla de una guerra, de la misma que cuando nací en ese hospital colombiano en manos de un doctor con bigote negro. Los ruidos de los carros desde afuera hacen que odie a la ventana, y que las cortinas sigan cerradas, y que no me quiera levantar de la silla ni tampoco dejar de cambiar canales. Por la televisión pasan imágenes de otra guerra y por mi cabeza pasan misiles que me destrozan el cerebro y me dejan el alma igual de triste que la de mi abuela. Después de que el tío Efra se metiera un tiro de escopeta en la cabeza. Que por que no quería vivir más. Hay un espejo grande que encontré en la calle, me veo como un lobo no estepario. La silueta de un flaco arrogante con aires de escritor irresponsable, falto de disciplina
Llegaría a esta ciudad procedente de un vuelo de la ciudad de Londres, después de haber pasado tres años allí, de haber observado a un montón de gente y de haberme convertido seguramente en un ser astuto para enfrentar ciudades.
La idea de un país distinto, donde se hablara el mismo lenguaje de siempre, el que había escuchado desde que era niño, cuando la abuelita Matilde me consolaba con su acento antioqueño. Llegue a Barcelona por habladurías de jóvenes viajeros que iba conociendo en mi trabajo de camarero, muchos de ellos eran maricas, tan doblados que Don Bernardo que en paz descanse se levantaría de su tumba con el animo de enderezarlos, yo al principio no les hacia mucho caso y como hablaban ese Ingles tan rápido que usan los que hablan Ingles de corrido, pues no me quedaba otro remedio que usarlos para fortalecer mi lenguaje, después de muchos turnos de noche comprendí que aquellos hombres afeminados podrían convertirse en gigantes masculinos por defender lo suyo. Al final me convencí de que seria capaz de mandar de vuelta a Don Bernardo y a todo el que se le ocurriera hacer lo que fuese por aminorar a aquellas locas que se aglomeraban en Old Compton Street en busca de amistar con alguien, sexo desenfrenado y sin ninguna clase de prejuicio. Un día, recuerdo que un domingo por la noche el centro de Londres estaba muy agitado, había mucha gente en la calle, un ánimo de fiesta que hasta los tres travestís que me habían jurado a las siete de la mañana de otro día cualquiera, mientras yo sacaba la basura a la calle. Que jamás trabajarían un domingo y al verme Santiago me dijo, hoy no es Domingo, hoy es un lunes cualquiera. A mí que me importa.
mía que a veces me sentía incomodo con todo aquello, había uno, en especial que me atormentaba, me después de buscar el papelito donde supuestamente una señora me podría dar posada, lo he buscado y he tratado de recordar la calle que solo paso por mis ojos una vez. Había un bar. de viejos, un lugar donde tomar café con bollos de harina. Supongo que en invierno aquí la gente sigue contenta. Al lado mió hay personas conversando en los bares y, comienzo a darme cuenta de que Europa no es toda igual. Cierro los ojos mirando para arriba y puedo imaginarme una plaza en Roma con un loquito gritando, el hombre se parece a mí, siento que así seré mas tarde y gritare por barrios marginales de diferentes urbes. Sigo perdido, sigo sin dinero y sin ninguna motivación de trabajo. Cuando vuelvo hay un hombre viejo mirándome, y lo primero que me dice es que necesito un baño., la grosería me la imagino, aun no la he practicado en esta ciudad. Cuando me meto al metro, lo hago siguiendo a una hermosa punk, quizás la mas bella que he visto, una que no tiene nada que ver con las de picadilly Circus , odio Londres, y se que odiare Barcelona en las próximas tres horas, pero aun con el sentimiento de que puedo estar bien continuo siguiéndola. Ya estoy en ese vagón, es más blanco que los de antes y no dejo de mirarla hasta recibir en un idioma que casi entiendo pero que no es igual al mió, parlan en catalán. Me acuerdo de mi ceguera nocturna. Aun no he bebido cerveza y el metro anuncia su última parada, decido devolverme por no tener valor de conocer otro barrio, además si es el último barrio tendrá que ser muy malo, y no por miedo sino por cuidarme un poco me devuelvo en el mismo metro, estaré buscando una ciudad distinta. Por lógica estaré cerca de Madrid, y recuerdo cuando hace mucho tiempo un señor aficionado al cine me tuvo horas hablando de Madrid, me contó la historia de Don Luís, de un hombre sordo que tenia muchos defectos, no tantos para ser terrible, me contó de películas suyas que dieron la vuelta al mundo. Habían recuerdos de un apartamento en Madrid, donde ese señor iba cuando volvía de Méjico, pero por error he vuelto a recordar a Bogota, a esa Bogota que hace tiempo odiaba, pero como si fuera un matrimonio inacabable. Quero volver a unirlo. La punk se ha ido , el señor que lee también lo ha hecho, el único que queda soy yo, y ya casi no hay gente a mi lado, me asusto y salgo despavorido en una estación de metro Barceloneta, me gusta ese nombre,. En los corredores hay un anuncio que dice playa, acelero el paso y por la señalización llego al mar, otra vez siento ganas de irme algún lado, tendré que irme en un barco pero no tengo barcos. Los que están en la playa tampoco tienen pero todos están ahí, es bastante moderno. Entonces pienso que si estaré muy viejo. Estoy pensando mucho, mi cara esta enfurecida y trato de juntarme a un grupo que toca la guitarra, escucho como cantan un vallenato y ahí si que mi cuerpo se ha puesto nervioso, trato de acordarme si el vallenato también es de España, después escucho un acento muy parecido al que yo tenia, antes de aprender el hablado neutro, o de hacerme el ingles balbuceando el español perfecto que poseo. Sentado a cinco metros de ellos, puedo casi ver que ellos podrían haber sido amigos míos, reconozco un cachaco, y evito la euforia, me muero de ganas de una cerveza pero no me atrevo a pedirles nada, saco de nuevo el libro que había dejado por mal genio, no me gustaba la forma de contar su dejadez. Me han reconocido la mochila, y me odio por eso, entonces cuando me hablan les respondo como un Ingles que sabe Español, como un personajillo de Londres, y les cuento que la mochila me la regalo una indígena de la Sierra Nevada de Santa Marta, una que vivía en el barrio, y que era ella la que me había hablado de ese país de al lado, Colombia para ellos significaba lo mismo que para todos los colombianos que Vivian lejos. Vuelvo a pensar en la idea del desarraigo y continuo conociéndolos, hay uno que se llama Santiago, es el que mas bebe cerveza y es el que primero me ofrece en un tono casi burlón, sin enojarme le recibo la botella y me pongo a pensar que así hubiera sido yo con algún forastero. Entonces como mensaje me la acabo toda, he provocado la risa y tranquilamente me dicen que compre otra, que allí en la esquina la venden mas barata. En la tienda vuelvo a ser pobre y utilizo mi acento Ingles para distraer al hombre no español que la atiende, siempre he sido bueno embolatando gente, ya estoy afuera con tres litros de cerveza los he sacado en la mano y hasta me he despedido, mi primer robo en España y me huele que aquí voy a se mas feliz que allá, aunque conciente de que no han pasado tres horas. No me hablan mucho, lo prefiero, pero mientras ellos continúan yo estoy que lloro, les he dado una botella para ellos y me he quedado con todo, bebo mas rápido y de mis ojos están a punto de salir mas lagrimas, casi como rocas, tan pesadas que faltaran tres días para que realmente alguien lo notara. Miro mucho a Santiago, puedo casi recordarlo como un amigo bogotano que murió en una pelea, uno que mataron de un botellazo en la cabeza, también me pregunto por el asesino, ese joven al que se le fue la mano y lo acusaron de asesinato. Me he vuelto a ensimismar pensando en bogota y mientras bebo me pregunto por el avión que pasa por el cielo, seguramente no va para Bogotá. Qué podría hacer en Bogotá? Me están hablando, no paran de hacerme preguntas y ya comienzo a fastidiarme.
Alzo la cabeza y me encuentro con una calle estrecha, pregunto a alguien por hablarle de algo y me ubica en una larga rambla llena de de africanos del norte, gente de blanco y con cara tranquila, solo los viejos por que los mas jóvenes llevan las camisetas del Barcelona, del equipo de fútbol de esta ciudad y hablan en árabe acelerado, se tocan mucho y salta como retándose, los viejos no se inmutan como si no se conocieran. También hay unas mujeres de pelo muy largo, están sentadas en bancas intentando peinarse, hace un calor sofocante y aparece un hombre que me responde Pakistán estirándome una cerveza helada, quizás le CAI bien por que no me ha cobrado, tampoco se ha despedido simplemente continuo con un grupo de turistas franceses que estaban celebrando un partido que había ganado su selección. Entonces me doy cuenta del por que de la tristeza de las portuguesas, llevaban arrastrando una bandera que decía Luís Figo te amamos. Obrigado o algo asi. Me acordaron de una tarde en Brasil y vuelvo a sur América tan rápido como los aviones que existirán después, cuando hallan pasado muchas guerras y quizás yo este muerto, o en una cárcel o si me va bien en un villa campestre en el norte de Bogotá
2
Era niño y no tenía por que escuchar gritos de semejante agresividad, ahora los recuerdo como patadas y puñetazos que rozaban la locura. Tendrían que ser situaciones que al final fueron asimiladas como actos de la vida diaria. Actos que llegarían a volverse rutina, y por lo tanto aburridos.
La ciudad no me disgustaba del todo, solamente un poco más de recuerdos y terminaría muerto en quien sabe que callecita sucia, y mamá nunca hubiera sabido lo que paso conmigo, y eso seria lo que mas le molestaría de todo.
Ahora me detengo y, pienso que nadie tiene ni idea de lo que realmente esta diciendo y, que los consejos tendrían que ser omitidos, mas bien dar amor y camaradería, seria mucho mas serio y constructivo. Pues seguía haciendo un frió que era soportable, lo que si molestaba era la soledad y el estado de inseguridad que me albergaba, ya era momento de dejar a aquella Bogota y comenzar a planear la vida como si se tratara de una estrategia para lograr algo.
De algo estaba seguro, y es que mientras papá y mamá siguieran vivos tendría que estarlo yo, pero justo me entere de que habían muerto, una terrible noticia que no podía soportar, pero me quedaba la duda de que si a lo mejor me lo había soñado. Soñando despierto, me estaba sucediendo desde hace mucho tiempo entonces pues decidí ponerme a escribirlo todo y hacer un cursillo de autoayuda que por lo menos me pague un funeral decente. Son tantas cosas las que han pasado que a lo mejor tendré que seguir el cuento de una manera más realista.
Yo era un muchacho colombiano que tenia 17 años recién cumplidos, mi historial ya contaba con muchas de las situaciones que marcaron mi vida. Un joven inexperto que se quiera tragar el mundo. Con esa hambre que un muchacho puede sentir, con ese poco de experiencia que en la calle podría darme cuenta de tener una vida que hacer. Soy un hombre indigente, eso seguro.
El modelo del coche era lo que más tenia ese día en la cabeza, había estado seguro de recordarlo todo, y en la descripción que le dio a lo policías que acudieron al lugar del accidente, parecía haber dejado todo claro... Desde mañana escribiré tanto que mis dedos quedaran agotados. Me adentrare en historias que se podrán comparar con obras escritas por famosos escritores del mundo mundial. No hago más nada, que adéntrame en sucesos acontecidos en un lugar u otro. En la tranquilidad o alguna otra cosa
La ventana se abrió sola por la gran presión de un viento lleno de polvo, los ruidos de la ciudad y el romanticismo que da una pareja tan pronto se ponen a vivir juntas. Quisiera ser algo más profundo pero lo único que alcanzo a ver a mi alrededor son un montón de cosas tan cercanas que a la hora de escribirlas salen simples frases cotidianas. Yo soy el novio, tengo secretos como seguramente los debe tener ella. No la juzgo pero preferiría no saber nada. La edad ya no importa, el sufrimiento tan poco y es solo cuando el mundo se hace tan relativo, cuando la audacia se convierte en puntos importantes pata mantenerse vivo. Ahí es cuando ya no se puede más, se comienza a aparecer todo con todo y, desgraciadamente el vicio diario sucumbe entre las más funestas de las ansiedades. Escritor de que? Pero bueno, la historia es la siguiente, son muchas historias y un solo objetivo
Seguramente las miradas de las mujeres que han pasado de mi lado no se han hecho nunca mas valiosas, siempre ella fue quien se puso a cantar con un vestido de color rojo, uno muy largo que le combinaba con los zapatos, al final no fue tan monstruosa la presentación, y la joven cantante pudo revolcarse con tanto hombre la invito a bailar y sin poner mucho problema se fue intentando hacer mas y mas cada vez. El pobre novio era un señor más bien tímido, un hombre más bien alocado y nada serio que continuo amándola con el perdón de la ignorancia, jamás desconfié, jamás en la vida supe quien eras y hasta donde podrías llegar.
Laura no pudo ni siquiera imaginarse hasta que punto ese muchacho al que había engañado se iba a enojar, iban a volar los objetos de la casa hacia el
La habitación estaba ensuciada con las maquinas de amores libres.
Fue cuestión de quedarme parado, acomodar unos lentes negros que tapaban la mitad de mi rostro. Observando la multitud que bajaba por Las Ramblas de la ciudad de Barcelona. Estando incomodo, veo pasar a un jovencito que supongo era homosexual, he sentido su deseo entre la algarabía, y no he sentido nada, he continuado pensando ahora en nuevas cosas que me venían preocupando. Aquella señora a la que se le cae un paquete, siente que nadie le ayuda y se ofende con la risa de un par de niños que no la conocen. Será la culpa de alguna mujer que no parece estar muy tranquila, recuerdo el pasado y sobre todo han llegado las imágenes de mi infancia. Veo a un niño muy flaco con colores en sus cachetes, tenía ganas de hacerse a una pelota roja que era de otros niños mejor vestidos que él. He vuelto a la ciudad y el pensamiento vuelve, esta vez mas acomodado a lo que tendría que hacer, serian revueltos y miradas enjuiciadas
Y mi familia es que es acaso un sobre de voluntades.
Suena un piano con olor a Salsa, huele a trago y a fiesta caleña, mucho tiempo pasó sin haber llegado a este pedacito del Valle. Incluso han pasado como siete navidades sin que yo pisara este país, y me vi. rodeado de harta gente sonriendo, gente con miradas dispersas y envueltos en el sabor que esto significa. El ambiente festivo se combina con el ambiente a muerto tan hijueputa que se vive en la morgue de esta ciudad, yo llegue aquí en busca de muertos y resulte bailando con los mas vivos, era pura intuición periodística y estaba seguro que en algún momento alguno de los presentes sacaría un arma y me apresuraría a seguir la trayectoria de las balas hasta llegar a entrevistar al que hace las autopsias en ese desagradable lugar que han destinado para eso. La camarera me lleva copas y suena una canción que hace referencia a las Caleñas, comienzo a buscar las flores, mil colores y bebo aguardiente del Valle y ruego al cielo para no tener que trabajar esta noche y así aumentar los días de mi viaje y poder escribir cosas mas amables de esta patria que tanto quiero
Pero que?
Salgo a la calle en una borrachera inusual y no he podido hacer amigos por mi maldita costumbre de ser un borrachito especial, me muevo para todos lados y termino solo como un cualquiera. Al fondo aparece un taxi y sin sentir miedo me subo, el conductor es un muchacho sonriente que me pregunta por un destino que solo sabe el diablo. Que a donde vamos,

Sigue hablando sobre Bogota, por favor.
estimados usuarios lamento recordarles q no hay enemigo pequeño. no existe armas estupidas, sino estupidos con armas.las desiciones es las q mata a el hombre. , por q aun no a nacido el hombre q se vurle de carlos herrera ochoa ni tanmpoco nasera para contarlo., por q al ser decidido no hay ni existe enemigo pequeño. me vuelvo un verrraco al solucionar un provlema.,