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La Coctelera

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27 Febrero 2006

24 Horas

Aún no se muy bien si estoy contento o triste, si lo que me viene enzima será bueno o malo, de lo que si estoy seguro es que de aquí me voy, dejare mi habitación en El Raval de Barcelona para irme a aventurar por el mundo y volver a reactivar la emoción de aquellos días en los que deambulaba por ahí sin rumbo fijo. De aquí me llevo un oficio, unas amistades que llevare conmigo hasta la tumba.(no la rumba) Mi habitación todavía esta intacta, no me preocupa ninguna de las cosas materiales , hace ya días que vengo con la idea de llevarme solo la maleta con la que hace tres años llegue de Colombia. Esta vez sin cosas inservibles o apegos innecesarios, solo yo con la vida.
Así pues es que comienza este lunes, mis planes son volar a Buenos Aires y de ahí dar el pasito a Montevideo, después seguramente volare a Colombia para estar con los míos. Aunque mientras tanto les hablare de aquí, de mi entorno, como ya renuncie al restaurante pues hoy lo dedicare a lo que sé, a pasarla bueno antes de que ese avión deje España.
Es por la mañana y hace tiempo que no me levantaba temprano, la compañera de piso con la que vivo dice estar triste, anoche me dijo que me desconocía, que a pesar de verme feliz, me veía nervioso. Entonces yo no le hablo más , por que para que darle explicaciones si al final al cabo he aprendido a que no todo el mundo es tan influyente, y menos ella que desde que le dio por ser mi hermanita no se deja dar más besitos. Ella ama a los colombianos, seguramente no la veo más.. Desayuno tranquilo, un poco de tomate, dos huevos revueltos con arroz y la cucharada de aceite de oliva que me vengo tomando hace un mes para cuidar el cuerpo. El señor del Butano pasa gritando, y una sirena viene hacia acá. Me asomó y veo a una ambulancia, hay una muchachita hablando en catalán, le pide a los enfermeros que se apuren por que su abuelita le cuesta respirar. Calle La Paloma número 19 justo al frente del motel. En mi portal hay un bar de filipinos, me saludan hace tiempo. Solo llevo 10 euros, por que he decidido no gastar, para ahorrar para el viaje. Saco el teléfono y le escribo un mensaje a Nicolás, me quiero enterar si hay noche de jazz, antes de enviarlo me acuerdo que Nicolás no ha cambiado y que por mas que le mande el mensaje lo mejor será llamarlo, por que anda sin un peso. Pero orgulloso.
Nico estás dormido?
Quiubo hermano y usted no trabaja hoy?
No hoy no. Oiga esta noche que hace.
Voy a tocar en el Jambore
Nos vemos allá.
De una

Esta noche es para Nico, pienso que lo quiero mucho y sigo caminando hacia el Museo de arte moderno de Barcelona, ya están los muchachos del monopatín, hay un intenso olor a hierba y del fondo de la plaza esta sentada Mónica, como siempre, enamorada de los patinadores.
Como es de linda ella, y con ese tono paisa que me deja bobo, casi corriendo voy a saludarla, seguramente esta contenta de verme, lo digo por su cara y por el abrazo que me da, eso es cosa de su región. Esta cociendo un tapete y tiene los ojitos rojos, me da risa y se enoja un poco. Entonces le cuento que me voy de viaje y que seguramente ya no vuelvo nunca más.
Como así, y ya no vuelve más por acá?
No, creo que se acabo Barcelona, ahora quiero ir por ahí.
Es que usted siempre ha sido así mijitico.
Oiga nos vemos que voy para el mar.
Suerte y cuídese, esta semana lo llamo para que lo despidamos.
Eso.

Camino y de paso me tapo la cabeza, no se si quiera ver a nadie, encontrarme gente y contarle la misma vaina, yo mejor a lo mío.
Una señora Rumana que viene a veces por el barrio se me acerca, se debe acordar de que yo le hablo, esta vez me pide comida para su hijo, y de paso me lo muestra. A mi me dio como rabia, y volví a repetirle que esa no era manera y que tampoco era obligatorio pedir monedas con el peladito en la mano, y mucho menos mostrarlo. Parece no escucharme por que me dijo otra vez, Yo le dije que no y me fui por las Ramblas.
Llego a la Barceloneta y me siento a leer un libro de un paisa escritor que vino a España a recoger un premio de literatura. Lo conocí por Anita que me dijo que era muy amigo de Víctor Gaviria, entonces yo me emocione en atenderlo Escribía sobre bellavista en Antioquia, historias del penal. Viene a mi cabeza Colombia y casi con los ojos cerrados me transporto a ese lugar.
Al lado mío habían unos árabes tomando cerveza, marroquíes con cara de trasnochados, uno de ellos, supongo que Mohamed pareció reconocerme y me saludo. Se puso al lado mío y me pregunto por el libro, yo le conté lo que era y como estaba a punto de acabarlo le dije que en 10 minutos se lo regalaba. El me ofreció una bicicleta en perfecto estado, yo pensé que era robada pero no le dije nada. Al rato volvió a pedirme el libro, se había quedado con la foto de un paisa entre rejas. Yo le dije que se lo cambiaba por la bicicleta y el sin dudarlo me dijo que la cogiera, le dije antes que la usara el primero para yo ver que era de él y que funcionaba. El la cogió se dio una vuelta y volvió con mas cerveza.
Me fui rodando por el paseo marítimo, sin dejar de ver el mar y sin dejar de pensar demasiado, no se si porque era lunes o quizás por que realmente otra vez iba a volver a estar tan libre como el que pedalea al lado del mediterráneo. Había un barco gigante, mi estomago gritaba. Pensé en los gallegos que atienden el Romesco y como por inercia fui hasta allí, me comí un plato de frijoles, barato para dejar cinco Euros .
Abrí el periódico en la pagina del cine y para sorpresa estaban dando en la primera sesión de la filmoteca una película catalana, LOS ÚLTIMOS GOLPES DEL TORETE., dirigida por José Antonio de la Loma. Vino a mi la alegría que me da el cine. Y sentía que nada en este mundo podría ser mejor. También eche un vistazo a la actualidad del momento y como si ya lo supiera abandone la lectura. ¡Tragedia! Despidiéndome con cortesía escuche un adiós colombiano de parte de los meseros. La ultima vez que me hacéis de comer. Entonces me fui para la casa como preocupado por el viaje, tal vez un poco ensimismado y con mi ceguera que no veía a Amoz y a Barbosa gritándome y haciendo señas.
Oe guevon que estas sordo
Quiuvo,
Llevamos llamándolo desde que salio del Romesco y no escuchaba, es verdad que se va?
Para dónde?
Oiga esta noche tenemos la rumba con Adriana López, van a tocar todos los dj´s colombianos y va estar bueno, valla con la cámara.
Y dónde es eso?
En calle Hospital 48
La casa de Felipe
No puede ser
Si valla con las que viven con usted.
De una. Voy con Nicolás después de que toque en un bar. A que horas comienza
Tarde.
Suerte pues.
Oiga Amoz, y quienes van a ir.
Guevon yo le he dicho a todo el mundo.

Seguí para la casa pedaleando tan suave como se podía, mirando por la ventana de los bares y viendo más viva a Barcelona que nunca, me estaba entrando el guayabo, que si hacia un esfuerzo iba a llorar. La alegría era que precisamente esa noche iban a estar los amigos en la fiesta. Barbosa pondrá sus discos salseros y seguramente cuando este borracho comenzara a invocar a Caicedo, Gritara que viva Calí, el Valle del Cauca. .
¡Por supuesto que llevare la cámara!
Cuando entré al apartamento Julieta comenzó a pelear por la lavada de la loza, le dije tranquila que ya la lavaba, y que por que me hablaba en catalán siempre que estaba brava. Qué le pasa mijita?
Nada , es que te vas tan pronto.
Y que?
Pues que me da tristeza, malamente
La invite a la fiesta esta noche. Le cambio la cara y me pidió permiso para invitar a las amigas. Pues claro, ellos me dijeron que podían ir.
Me encerré en la habitación y pedí a Julieta que me alcanzara una birra, comenzó a sonar musiquita y de lo más juicioso agarre la maleta , la funda del pasaporte, la platica. En una sabana envolví todo lo que iba a botar, los apuntes de la universidad los quería guardar, entonces los deje de lado. Vino el miedo, me sobrepuse con rapidez. En menos de nada ya tenia todo listo. Cuestión de segundos para perderme en una revista francesa que publico un articulo dedicado al resurgimiento de la Argentina, después de 4 años de crisis.
Tenía la sensación de estar haciendo lo correcto. Suena el teléfono y veo que es de Colombia, seguramente mi madre.
Panadería el descanso Buenas Tardes.
Usted no va a crecer, deje la bobada.
Mi amor como esta, ya tiene todo arreglado, anoche lo llame pero tenía el contestador, y ya estoy cansada de dejarle mensajes. Como va con el viaje.
Todo listo mamá, solo falta el avión.
Y esta asustado
No que va
Bueno apenas llegue a Buenos Aires me llama, no se le olvide que no tengo vida sino se nada de usted. Que Dios lo bendiga. Y lo quiero mucho.
Yo deje arregladas mis cosas y le dije a Julieta que si quería ir a cine conmigo, se ha negado entonces que nos viéramos por la noche en la fiesta, por que después de la proyección me encontraba con Nicolás para llevarlo a Hospital.
Volví a la calle, esta vez con la tranquilidad de poderme demorar, el avión sale por la mañana, estaré en el aeropuerto a las nueve. Me encuentro con don Jordi, me dice que por que voy tan rápido, que si no le acepto una cerveza. Otra vez esta borracho, pero el señor sabe mucho, me siento con él y le digo que voy para la filmoteca y que solo me puedo demorar un ratito. Nos pedimos dos Estrellas, estaban frías. Y tomándolas me dice que al final pudo meterse a Internet, que no era tan difícil pero que no era lo mismo que leer del papel. Que ha leído algo sobre Colombia y que no cambia su posición hacia el problema. Esta un poco impactado, ha leído un informe sobre la guerra y no lo puede creer. Yo le trato de convencer que el país no es tan malo, que tenemos cosas maravillosas, que no solo es cocaína y balacera. Pero que le voy hacer, si lo que leyó es verdad, nos estamos matando. Bueno Don Jordi ha sido un placer. Lo mismo joven, Adeu pues. Salgo pensando, y viene a mi la rabia y la impotencia por que me duele el país, y cansa un poquito que se tenga que hablar de lo mismo, si a la final nada ha cambiado, todo sigue igual.
Voy en la bicicleta, recorro San Antoni y saludo a las prostitutas callejeras que se han vuelto amigas, de tanto pasar a su lado , esta vez las pobres tienen que mostrar documentos al convoy de la Guardia Urbana que esta exigiéndoselos, una me mira y se ríe, yo me rió también y le hago muecas al policía sin que me vea. Allí voy, sigo rodando hasta coger Urgell directo hasta la Filmoteca.
Comienza la película y no puedo ocultar mi dicha, estamos los de siempre, llevo compartiendo estas sillas con verdaderos cinéfilos, señores ya adultos con los que en todo este tiempo no he intercambiado sino saludos. Pero me les he robado sus conversaciones, cada comentario que hacían antes de comenzar el film. , les doy gracias por haberme enseñado a ver cine , a ser un buen observador, a valorar las emociones, a hablar de los pequeños detalles. Los echare de menos, eso seguro.
La pelicula me ha encantado, y no hay mayor razón para estar dichoso. La tranquilidad vuelve conmigo a la calle, se ha hecho de noche. Y es tiempo de encontrar al músico.
El espectáculo ha comenzado, Nicolás ya esta arriba con su guitarra , yo en la barra saludo a Nacho, el chileno que no me cobra las birras, Nico me hace caras mientras puntea en su solo de jazz. La batería entra y el descansa. Logro reconocer a varios de los músicos, prepotencia supongo de parte de ellos, Son músicos de Jazz y bajo mis prejuicios puedo decir que tienen algo de exquisitos, puedo con eso. Me le acerco a Federico sostiene la guitarra en su espalda y bebe un vaso de Ron.
Saluda con un quiubo ole tolimense, yo me rió y le cuento lo de la fiesta de esta noche. Quiere estar seguro de los presentes, pregunta si puede llevar la guitarra. En esas baja Nico del escenario y sin decirme nada me rapa la cerveza, comentan algún tema musical y vuelven conmigo.
Que más degenerado, tiempos sin verlo?
Y esta noche qué
Esta noche hay una fiesta en la casa de Felipe. ¿Vamos?
De una, y a que horas es?
Tarde.
Tomamos más cerveza y esperamos a que les tocara el turno otra vez de tocar, un saxofón de fondo y la mirada de una que estaba en la mesa de al frente. Uno de nosotros se dio cuenta, Federico se les acero a la mesa y les dijo cualquier cosa, habían risas de por medio. Nicolás ya estaba allí, sin mirarlas mucho se había presentado. Su acento era muy marcado y no se preocupaba en nada en cambiar palabras para hacerse entender mejor. Es mi lenguaje . Sus largas rastas inquietaron a una de ellas, la más lanzada se le abalanzo. Estaba emparejado con la Italiana.
Yo me limite a estar detrás, sin quererme enredar y siendo cortes, estaba muy callado. Apareció una joven, me ha dicho que si también era músico. Quería saber mi nombre, a que me dedicaba y si era Catalán. Seguí con la cerveza y le conté que era un director de artistas, que esos dos jóvenes que estaban con sus amigas eran mi banda y que teníamos una presentación muy importante cuando se acabara esta sesión. De paso la invite, ella elevo su cerveza y me dice en italiano algo que no entendí, que no hablaba muy bien el español. Nos reímos al ver que ya los dos se daban besos.
Federico volvió al escenario, estaba contento y muy risueño, le dio el ultimo trago a su ron y comenzó con la guitarra.
Mi bolsillo vibro, entraba una llamada de Santiago, salí corriendo a la calle.
Santi? Donde está? Alguien ha tapado mis ojos por la espalda, lo ha hecho con cariño, alcance a explicar mi ubicación y tranquilamente agarre las manos que me cubrían.
Es la italiana, , como se llama?
Me llamo Enriqueta. Fantástico pensé. Soy de Palermo dijo.
Federico nos vio y se acerco a carcajadas. Yo agarre su cerveza y le di un trago,, volvimos al bar muy contentos. Nicolás estaba guardando su instrumento en el estuche, Federico ya lo había hecho.
Volví a la calle por que no aguantaba el calor. , unos franceses salían borrachos, me han preguntado por una buena fiesta en Barcelona, les di la dirección.
Enriqueta ha salido con sus amigas, me ha presentado , en esas salen los músicos despidiéndose del bar. A dónde es que vamos?
Yo camine con la muchacha agarrándome, pensaba en mis cosas, había olvidado la cámara..
Enriqueta se empeño en acompañarme, quedamos en vernos allí, la casa de Felipe, escucharán la música..
Por que quieres llevar la cámara, es para grabar el concierto? Y de donde eres? Colombiano.
Entonces vamos, volvimos al barrio sin prisas y compramos dos birras a un Pakistaní. La luz del apartamento esta encendida, entramos.
Sobre la mesa una botella de Bacardi con tres vasos, estaban poniéndose guapas.
La cámara estaba al lado de las maletas, lo que ha hecho que me preguntara que a donde voy? a ningún lado, es que..
Bueno veámonos ya que nos están esperando. Mi compañera Julieta se me ha acercado a preguntarme que si estaba bonita. Por supuesto.
Me he sentido bien con la cámara, la llevo en la mano. Creó que Enriqueta esta incomoda, entonces la enfoco, tiene una luz en su rostro. Es preciosa. Entonces comienza a hablar en Italiano. Aparece Don Jordi, en una borrachera Magistral. Le ayudo a entrar a su casa, su mujer le mira con tristeza, le da un besito y se lo lleva a dormir. Mare de deu! Enriqueta ha vuelto a reír. Hace como si estuviera transmitiendo desde Cataluña para toda Italia. Aborda al mismo señor de las birras y comienza a pregonarle cosas, no entiende el italiano, tampoco el español aunque cuando descubre que es una broma comienza a hablar como alguien muy importante, no le entendemos nada pero quedo perfecto. Nos quiere invitar a más cerveza, Enriqueta le paga.
Seguimos el camino como dos buenos amigos, hay una pelea , se gritan como si se odiarán, se insultan. Enriqueta les grita violentos y me jala de su lado.
How do you say in spanish. I wanna kiss.
La música se escucha desde afuera, esta Barbosa en los discos. Enciendo la cámara, un plano de Calle Hospital, me acerco lentamente a la entrada. Felipe esta muy serio, me saluda y me cobra cinco Euros, yo le dije que no pensaba pagar. Tacaño me dice dándome una palmada en la espalda. Las mujeres entran gratis, pase mi amor. Se sonríen.
Mi gato se esta quejando, que no puede vacilar” Enciendo la lámpara y recorro la casa. Enriqueta esta de mi lado, vemos a sus amigas. Apago la cámara y saludo a Mercurio, que esta bailando solo. Lleva prendas diseñadas por el mismo, su actitud es impecable. Hagamos un desfile y lo grabamos, me dice. Déjeme ese aparato y yo le hago la película. Juancho pide una bebida en el improvisado bar, que sale de la cocina. Ana atiende esperando su turno para mezclar sus discos, Juancho le dice que esta muy linda.
Valla pues mijitico a bailar que yo estoy es trabajando.
Enriqueta baila con las italianas, Nicolás las abraza. Me adentro en la habitación principal, el reloj dice que son las dos de la mañana, la fiesta se prende y sigue llegando gente
Echo un vistazo para encontrar a Mercurio y me choco con la mirada de la italiana, Santiago esta en su oreja contándole lo que pensaba de su exposición. Tres retratos de la actualidad colombiana, le pregunta que si conoce a Manuel Marulanda Veles o a Don Berna, que si le suena Álvaro Uribe Veles
Recibo una cerveza de Álvarito , le pregunto por la cámara y dice que no la ha visto. Terminaste tu libro? Todavía no. Federico ha conectado el amplificador, nadie le vio hasta que se quiso meter en medio de la música, ya habían los que bailaban con muchas ganas.
Felipe comenzaba su sesión de tecno y al percatarse de la aportación musical le hizo señas a Jorge para que lo callara. Casi hay un problema, y intercedí retirando a Jorge porque conocía muy bien a Federico y no se aguantaba un desprecio. Supongo que ya estábamos contentitos por que el tema se olvido. La italiana vino a bailar conmigo. Mercurio apareció contándome lo que había grabado, no lo quise ver. Luego Mónica sin saludar y aceleradísima agarro la cámara y pregunto que como se hacia. Esa canción la bailamos completa, me han robado un beso. Son las tres de la mañana y me invitan a un vino. Había una proyección con fotos de Colombia, Bogotá, recorrido desde una buseta.
Me acerque a saludar a Pascual, Alex llego, nos están grabando.
Fede y Nico están abrazados, me les junto en el brindis, Hablan con las italianas. Enriqueta esta sola. Recupero la cámara y la guardo en el bolso, camino hacia la puerta, llego a la calle y arranco hasta la casa.
El pasaporte, la ropa, el computador, la billetera, la estación de buses, el aeropuerto, el avión, la silla 9ª, el pasajero de al lado, la inmigración, Buenos Aires.

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